Nekitos

Nekitos

viernes, 7 de diciembre de 2012

Se prende el fuego.

Athiel llegó hasta nosotras, y Ruusu ( que tenía el control de mi cuerpo )  se rió por su fatiga.

- Parece que no eres tan fuerte como aparentas...

- Una cosa es fuerte " Jadeos " Y otra es aguante...

- ¿ Eres igual en el sexo ?

- ¿ Cómo ?

- Sí, digo que si duras igual de poco en tus relaciones sexuales.

- Nena, aún no he tenido queja, es más, todas piden más, pero les digo que no, que tengo una chica entre ceja y ceja. ¿ Sabes quién es ?

- " Risas " Mira bonito, a mi porque hayas acudido a prostíbulos dónde se pagan los orgasmos fingidos... ME da igual.

- ¿ Qué te pasa ? No parece tú...

- Será porque no soy yo...

- Pero, ¿ estas bien ?

- No tengo queja. - Dijo Ruusu mientras se abalanzaba contra el.

La fuerza de Ruusu me impresionó. Tumbó a Athiel de un golpe. Se puso encima.

- ¿ Y bien ? ¿ Eres pasivo o dominante ?

- YO...eh... - No pudo seguir.

Ruusu comenzó a desabrocharle los vaqueros y a quitárselo, de una manera muy sugerente.

- Veo que no pierdes el tiempo.

- No lo pierdo porque no lo hay...

Al terminar con el pantalón, se deshace de la ropa interior y se coloca encima al tiempo que sus manos traviesas penetran en la camiseta y se la levantan. El termina de quitársela, al tiempo que Ruusu baja al sexo erecto de Athiel. Lo toca y masajea. Baja poco a poco lamiendo el torso desnudo de Athiel. Este gime y agarra la cabeza de Ruusu. Esta se introduce el miembro en la boca, y comienza el ritual de placer. Lo que Athiel no se esperaba, es que Ruusu guardaba un AS en la manga. El solo disfrutaba mientras Ruusu preparaba, lo que sería, el golpe de gracia. Mientras con una mano aguantaba el miembro, con la otra asía con fuerza una piedra con un canto afilado. Un chasquido hizo despertar a Athiel de su sueño y al mirar que estaba armada quiso incorporarse. TARDE.

- Eso te está bien por guarro...

Athiel yacía en el suelo de aquel monte, apartado de todo ojo humano. Desnudo. Con solo un poco de la gran piedra de canto sobresaliendole del estómago.

- Tienes un cuerpo bello... Pareces hecho por dioses con especial dedicación.

- ¿ Po...Po...Por qué...?

Ruusu se pegó a la oreja del adonis.

- Porque sabes demasiado.

Los ojos de Athiel reflejaron el verdadero rostro de Ruusu. En mi celda mental me estremecí, ¿ cómo algo así habitaba en mi ?

- Pe...Pe... Yo...Te...

- Shhhhh... No gastes tus energías. Concéntrate en morir.

Ruusu se encaminó a LA Gautrais riéndose, dejando solo y agonizando a Athiel. Lloré.

-  Se prende el fuego.


domingo, 30 de septiembre de 2012

Perdida.

Tan enfadada estaba, que salí de la casa con un portazo y me adentré en un pequeño bosquecillo no muy lejos de La Gautrais. Caminé y caminé hasta que me dí cuenta de que, por el espesor de las copas de los árboles, ya no veía el cielo. Me detuve, me senté en el tronco de un árbol caído y trágicamente muerto.

- " Qué ironía... La muerte del árbol da vida a otras especies. Es como si con el sacrificio de mayor los pequeños pudieran vivir. " - Apuntó Ruusu.

Me fijé en los laterales del tronco. Era cierto. Éste mismo albergaba musgo, algunas setas curiosas, llamativas y tímidas flores que se asomaban al sol con miedo. Aquel sitio olía bien, olía a húmedo, frescor, pureza, como si nada de lo que hubiera fuera del bosque pudiera perturbar al mismo. Algunos pajarillos volaban ajetreados de árbol en árbol y una pequeña ardilla me había visto y no se atrevía a salir de su hogar. Me quedé mirándola hasta que un chasquido llamo mi atención.

- " Atenta, hay alguien en el bosque ".

- ¿ En serio, donde ?

- " Eso ya no lo sé, solo baja la voz y estate muy atenta "

Hice caso, me agazapé entre la maleza del lugar y esperé. El chasquido volvió a oírse y lo identifiqué como una rama rota. Cada vez los chasquidos se escuchaban mas cerca. De pronto, pude divisar una figura esbelta, alta y robusta que caminaba hacía mi, sus ojos verdes lo delataron.

- Athiel...

Fui reptando hacía atrás, no quería que nadie me viera en ese estado. Athiel se detuvo, me miraba.

- " Corre. "

Me levanté de golpe y salí corriendo en dirección apuesta a Athiel. Este me siguió corriendo demasiado rápido.

- Pronto me alcanzará- Dije entre respiraciones forzadas.

- " Déjame a mí... "

La posesión de Ruusu de mi cuerpo en pleno movimiento hizo que casi me cayera. Pronto Ruusu se recuperó y alcanzó una velocidad mayor incluso que Athiel. Esquivaba árboles caídos sin problema, trepaba por rocas sin esfuerzo y pronto dejó atrás a Athiel. Se paró, miró hacía atrás. Sonrió satisfecha.

- " ¿ Cómo es que eres tan ágil ? "

- Jajaja, resulta que esto no es nada, guapa. Mira, ahí lo viene. Te enseñaré lo que es de verdad velocidad.

No exageraba, viró 120º grados y comenzó a correr. No mostraba signos de cansancio.

- " No puedo creer que esté huyendo... otra vez. Sinceramente no me lo puedo creer. Quizás sería mejor hablar con el, a lo mejor solo quiere decirme... decirnos, algo importante . "

- Gracias por tenerme en cuenta.

- " Gracias a ti por el esfuerzo que estás haciendo ahora mismo ."

Ruusu se paró en seco. Miró de nuevo hacía atrás.

- Bien, demosle una oportunidad... A la mínima, le salto al cuello como un lobo rabioso...

- " No creo que haga falta  "

Athiel se paró a tomar aire en cuanto nos vio detenidas. Levantó una mano en señal de " stop " y dio un última spring hacía nosotras.

http://www.youtube.com/watch?v=PVzljDmoPVs&feature=branded

sábado, 8 de septiembre de 2012

Fallo Técnico.

Fui a la habitación cabreadísima coon Gregory.

- ¡¿ Como eres capaz de comportarte así con el ?!

- ¡¡ El es mi enemigo !!

- ¡¡ Pero estamos juntos en esto !!

- No... ¡ Fuiste tu quien lo metiste en el grupo ! - Gregory se mostraba violento.

- ¡¡ Porque me ayudó en su momento !!

- ¡ Pues yo no quiero en nuestro proyecto !

- ¿ Qué proyecto ?

- Volvemos a casa.

- ¿ Qué ? ¡ NO ! ¿ Como te atreves a organizar mi vida sin consultármelo ?

- ¡ Es lo que una persona normal haría !

- ¿ Pero sabes ? Yo no soy normal. Ma-té a mi ma-dre.

Gregory se quedó petrificado. Yo me dí media vuelta y me dispuse a irme, en el último momento me giré hacía el.

- ¡ No me iré a ningún lado !

Y di un portazo, mientras mis lágrimas me nublaban la vista.

jueves, 2 de agosto de 2012

Niños.

Salí de la habitación dejando que Gregory se recompusiera de lo que me acababa de contar. Allá lo dejé acurrucado en cama y yo me dirigí a la cocina dispuesta a preparar un desayuno para dos. Al entrar en la modesta cocina vi a Athiel tirado, bebiéndose un tazón de leche. Me acerqué.

- Buenos días lindo.

- Buenos días...

No me miró. No se giró hacía mi. Supuse que no quería ni verme, pero cuándo se giró hacía su habitación pude observar grandes ojeras. 

-" Ha estado llorando. " - Comentó Ruusu.

Asentí y le toqué un hombro de forma afable. Él sacudió el miembro y se alejó. 

- " Vaya... es rencoroso. " 

- Puede ser... Pero , ¿ por qué ?

- " Por lo de ayer, supongo. "

-/Suspiré/ No puedo creer que se enfadé por lo de anoche.

- " ¿ Por que no iba a hacerlo ? "

Dejé de lado a Ruusu y seguí a lo mio. Cuándo terminé, me dirigí a la habitación. Tras muchos esfuerzos abrí la puerta y ese preciso instante salía Gregory. Sin querer, chocamos, y la bandeja donde llevaba todo acabo encima mía.

- ¡ Mierda ! - Chilló Gregory.

Me cogió en brazos y me llevó al baño para secarme rápido el chocolate caliente. Recuerdo bien poco de ese momento, ya que el dolor me nublo la mente. Recuerdo el frío tacto de la ducha y la relajación de mi cuerpo. Como una lluvia de hielo congelo hasta la mas mínima gota de chocolate.

- ¿ Estas bien ? Lo siento.

- S-Sí... No te preocupes... - Contesté. / suspiré /

Athiel, que lo había escuchado todo, había bajado torpemente a grandes velocidades las escaleras. Ahora se encontraba en el marco de la puerta apoyado.

- ¿ Se encuentra bien ? ¿ Qué le pasó ?

- ¡ Nada que te importe !

- Pero yo...

- Gregory... el solo quiere saber si me encuentro bien... No seas maleducado. Gracias Athiel, estoy bien. - Dije para calmar los ánimos.

Vi como a Gregory se le subían los colores y se levantaba de golpe.

- ¿ Algo mas, Ariel ?

- Sí, ¿ Podría dejarme a solas con ella ?

- ¡ Ni hablar ! - Dijo Gregory empujando a Athiel fuera del baño.

- ¡ Ya está, te vas a enterar cabrón !

- ¡Chicos dejadlo ya!

Los chicos se había enzarzado en una pelea más que infantil, donde solo forcejeaban sin llegar a tocarse. Me levanté y, en un momento en que se separaron, me metí en medio.

- ¡Ya vale! Athiel, descansa. Gregory a la habitación.

Mis órdenes fueron claras y suficientemente rotundas como para que me obedecieran. Suspiré.

- " Son como niños. "

domingo, 10 de junio de 2012

Ayer, hoy. Puño Americano.

Allí, meciéndome en sus brazos, me acariciaba el pelo. Mientras tanto, yo pensaba un plan o simplemente, una estrategia para mantener a los dos chicos alejados. Me decidí sin dilación a preguntarle a Gregory:

- Oye mira... Yo... Bah, déjalo.

- No a ver, dime.

- Es que... Te quería preguntar acerca de tu relación con Athiel.

- Uhm...

- Sí, en el bar, establecimiento... vamos, donde celebramos la fiesta. Parecía que teníais un pasado compartido... que ya os conocíais...

- No... no es un buen tema de conversación.

- Oh, venga. Claro que lo es.

- Joha...

- ¡Quiero saberlo...! Por favor...

- Es solo que...

- ¿ Qué ?

- Que no es de tu incumbencia.

Recibí esas palabras como puñales en mi costado. ¿ Qué me ocultaba ?

- Vale... No te preocupes. - Dije mientras me separaba de el.

- Joha... Es una triste historia. No me gusta recordar, ni hablar de ella.

- Vale, no hace falta que te disculpes...

Gregory calló. Bajó la vista y acto seguido clavó sus ojos azules llenos de lágrimas.

- Bien... ¿ Quieres saberlo ?

- Sí... si puede ser claro.

- Bien.

" Todo comienza un par de años atrás...bueno, más que un par de años, toda una vida. Tendría yo acerca de 6 años cuándo un maestro de artes marciales llamado Tiwein me reclutó en su pequeña, selecta y exclusiva tropa. En clase eramos unos 6 aproximadamente: tres chicas, Aída, Mayra y Alicia, y un chaval, poco mas grande que yo, llamada Paolo, Athiel y...y yo. Por aquel entonces, Athiel era un niño bastante antisocial. Sí, no me pongas esa cara. El chulo que conoces ahora, no era más que un marginado en la clase.    Lo que más recuerdo de mi primer clase es a Athiel. Aquel niño desaliñado, sucio, lleno de heridas y moratones, 7 años y pelo semilargo me mirada con ojos de desafio. Recuerdo que lo primero que hice fue acercarme a el y preguntarle si tenía algún problema. Athiel lo que hizo fue hacerme una llave y tirarme al suelo de un plumazo. Me quejé al maestro, quién se encojió de hombros. Cuándo volví a mirar para aquel niño este me sonría, diciéndome que nunca se debe confiar en alguien que te mira mal. Acto seguido, prometió cuidar de mi... Y así hizo. En las duras clases, el dedicaba su tiempo y plena dedicación a mi formación. Sí, además del maestro lo tuve a el de profesor. Al principio, Athiel no me caía demasiado bien, la verdad, pero poco a poco le fuí cojiendo cariño a aquel chaval, hasta el punto de ser inseparables. Recuerdo mis exámenes y peleitas varias contra otros del gimnasio, el siempre me daba trucos para poder vencer." ( Hizo una pausa, tomó aire, sorbió mocos y una pequeña lágrima amenazó con salir. ) " Bueno... uno de mis mejores recuerdos, fue la noche 23 de abril, un día antes de mi cumpleaños. Iba yo caminando por mi calle, de noche, de vuelta de clases, cuando un grupo de drogatas se me tiró encima para quitarme el poco dinero que podría llevar una criatura de 6 años. No sé de donde salió, pero allí apareció Athiel. Juntó espalda contra espalda y derrotamos a aquellos malechores. Fue increible verle y luchar a su lado Joha, eramos uno. Cuándo esos hijos puta se largaron soltando improperios, el me estrechó la mano. Y yo a el. Con fuerza. Esa noche, juramos pelear juntos para toda la...la vida."

- Y ¿qué pasó?... para que acabarais así....

- " El poder destruye a las personas Johana. Cuándo Athiel consiguió el cinturón negro, se volvió popular. Dejó de ser el niño tímido que no se relacionaba a ser la superstar del gimnasio y del barrio. Todo el mundo le hacía caso y, cuando me intentaba acercar, el me apartaba. ¡ Solo por que tenía menor grado que el ! Una noche, después de clases, le encontré caminando cabizbajo por mi calle. Me armé de valor, apresuré el paso y le alcancé.
- Oye, Athiel, ¿puede hablar contigo un momento?
- Claro enano, dime.
- Últimamente ya... ya no eres el mismo... No sé, te has convertido en aquello que afirmabas odiar. En el mítico tio famoso, que, por eso mismo, la fama, olvida a sus amistades mas viejas.
- No sé de que me hablas.
- De que ya pasas de mí... ¿ Qué pasa ? ¿ Ya no soy tu amigo ?
El me miró fijamente.
- Tú lo que tienes es envidia...
- ¿ Envidia ?
- Sí, de ya no ser el centro de atención. De que ahora lo sea yo, de que sea yo quién es amigo de la gente y... y no tú.
- ¿ De qué hablas ? Yo solo quiero volver a dar vueltas por ahí contigo, volver a meternos en problemas y salir de ellos juntos, de volver a ser...amigos...
Por aquel entonces, ya teníamos 10 y 11 años respectivamente.  Athiel se dio la vuelta y comenzó a andar hacía su casa, situada no muy lejos de la mía. Le seguí, gritándole que me hiciera caso. Como no se giró ni me hablo, le di una patada en la espalda. Temeroso y temblando. El se giró, con los ojos inyectados en sangre. Comenzó a llover.
- Así que por la espalda ... ¿ Eh, traidor ?
Se abalanzó contra mí en un mar de ira. Vi como ese huracán se acercaba a mi. Intenté defenderme, pero el grado superior de Athiel lo hizo imposible. Recibí golpes por todos los lados y acabé con una pierna rota, el labio y ceja sangrando, múltiples moratones, heridas leves, y tirado en el suelo. Ese día fue el 23 de Abril. Athiel se inclinó sobre mi, con un solo rasguño en la cara  y me dijo:
- Aquí comenzó todo, y será aquí, dónde termine.
Recuerdo ver malamente su puño alzado, con un puño americano reluciendo a la luz de la luna. Las gotas de lluvia mojaban nuestros cuerpos, pero pude diferenciar entre gota y lágrima. Athiel lloraba. Alzó la mano y, en su trayectoria hacía mi rostro, topó con mi pierna derecha, la única que se encontraba pasable. Pude parar el golpe y propinarle otro en la nuca. Athiel cayó al suelo, y comenzó a sangrar por la cabeza. Creí haberlo matado. Oí a lo lejos gritos de alguna señora alporizada y la sirena de dos ambulancias. Éstas llegaron pronto. Nos metieron uno en cada una. Pude ver como el puño americano se deslizaba de los dedos de Athiel y caía al suelo. El destello metalizo me innotizó hasta notar el dolor causado a que me estaban levantando del suelo.
- ¡ No me separeis de Athiel! ¡No...! Su puño... ¡ Le dará suerte! Cogerlo... Está ahí....
Escuché como decía que yo estaba desvariando a causa del dolor. Vi como metían a Athiel en la ambulancia y como uno de los especialistas, negaba con la cabeza. Comencé a retorcerme para librarme de aquellas personas que afirmaban de que estaba loco. Me ataron a la camilla y me adentré en la ambulancia. La última visión de Athiel fue su ambulancia, que se alejó calle arriba. La mía tardó poco en seguir a la anterior..." Días me dijeron que había muerto. Me dieron de baja y volví a mi calle. Un buen día caminando por ésta misma, le vi, o me pareció verle. Me alegré y corrí con las muletas hacía el. Lo que hizo fue dar una patada a la muleta y escupirme en la cara. Caí al suelo y vi como se alejaba aquel ser, que parecía ser mi amigo. Dos días después, me enteré que el 23 de Abril, día que nos peleamos, habían muerto sus padres en un accidente de tráfico. ¿ Por qué no me lo dijo ? No lo sé... solo sé que desde ahí, le odio con toda mi alma, y al parecer, el siente lo mismo hacía mi."

Le miré. Gregory lloraba.

- No llores chico... Ya está. - La abracé.

.- "Quien te mandará meterte en asuntos ajenos... " - comentó Ruusu.

jueves, 17 de mayo de 2012

No llores más.

Escuché ruidos. Abrí los ojos y, a través de la puerta, diviso un pasillo oscuro, lleno de telarañas.

-"¿ Desde cuando hay un pasillo tan descuidado en La Gautrais?" - Me pregunté. - " Con lo cuidadoso que es Athiel..."

Me levanté de la cama. Miré hacía los lados. Gregory seguía durmiendo. Le propiné un beso en la frente, que hizo que se retorciera levemente. Dirigí mis pasos hacía la puerta, me asomé y pude ver claramente el pasillo. Era largo, estrecho, muy descuidado y con moho en las paredes. Al final había una puerta de madera entreabierta, por la cual se dejaba entrever un haz de luz roja. Me encaminé hacía esa puerta. En el abismo del pasillo hacía frío y, al volverme para coger una chaqueta, a pesar de lo poco que había caminado, la puerta de mi habitación se encontraba en la lejanía, por decirlo de algún modo, en la extremo contrario del pasillo. No le dí importancia y volví a dirigirme al haz de luz, seguí caminando , cada vez más rápido, pero seguía sin acercarme a la puerta, solo me alejaba de mi habitación. 

- " No escapes de mi pequeña puerta...." - Dije.

Ésta se resistía. Angustiada, grité:

- "¡ Basta !"

Me tiré al suelo y encerré mi cara entre las manos. Estuve así poco tiempo y en cuánto levanté la vista, la puerta se mostraba ante mí. El haz me cegó y caí hacía atrás de la impresión. Me levanté, así el pomo de la puerta y poco a poco, comencé a abrirla.

- Huele a sangre... 

Cuándo la puerta estuvo abierta, me adentré en aquella instancia. El haz me impedía abrir los ojos del todo, pero descubrí que se trataba de la habitación de Athiel. Vislumbré que era lo que producía tanta luz. Una lámpara de lava. Me dirigí hasta allí, la apagué y encendí la lámpara que colgaba del techo. Miré como la luz de la lámpara se encendía lentamente. El olor a sangre se hacía más intenso cuánto más luz había. Cuándo la lámpara estuvo encendida, eché un vistazo al rededor, mi mirada se posó en la cama de Athiel. Había alguien en la cama. Me dirigí hacía allí. El ente estaba cubierto completamente por las sábanas, así que, suspiré y corrí hacía atrás las sábanas bruscamente. 

- ¡GREGOOOORY! - Solo pude gritar.

Athiel se encontraba degollado en la cama, cubierto de sangre. Tenía varias puñaladas en el pecho  y a juzgar por el cuello, también lo intentaron estrangular. No toqué el cuerpo, pero mis manos lucían gustosas cantidades indigentes de sangre. Salí corriendo por la puerta  y crucé el pasillo sin jugarretas. Este se mostró compasivo y me dejó llegar hasta mi habitación sin problemas. Salvó uno, las paredes del pasillo chorreaban sangre,  como cataratas caprichosas, me salpicaron la cara, ropa y piernas. Corrí, abrí la puerta de mi habitación y cerré de golpe. Me giré. Gregory se había levantado de la cama con la cara en tinieblas. Alzó la vista y chillé de horror. Ya no tenía ojos, solo lucía la cuenca, y de esta caía sangre. Intenté volver al pasillo, pero Gregory me aferró un brazo. Me resistí. En  la otra mano vi un puñal ensangrentado. Mi puñal. El acero de este rozó mi cuello, sin hacerme daño.

- O mía... o de nadie. - Susurró Gregory en guturales. 

- ¡NOOOO! - Grité.

Alguien me zarandeaba. Abrí los ojos. Gregory se encontraba frente a mi, con sus preciosos ojos azules. Parecía preocupado. 

 - Johana... ¿Estas bien?

Le miré incrédula mientras las lágrimas resbalaban por mis mejillas. 

- Ya está... Ya está amor, fue una pesadilla. Ya estás conmigo... No llores más, aquí estoy. - Susurró mientras me balanceaba en un fuerte abrazo. 

Me dejé querer, mientras pensaba el modo de alejar a Gregory de Athiel. 

- " Tengo que llevármelo de aquí... Pero no puedo dejar a Athiel solo..." - pensé.

martes, 1 de mayo de 2012

Ya no sonríe mas.

//Athiel//
-" Vaya... me parece que no se han dado cuenta de mi presencia...." - pensé en ese momento, mientras miraba como mi enemigo de toda la vida besaba a la chica a la que yo, yo y solo yo, apoyé cuando hizo falta. - " Esto no acaba aquí..."

Volví a la cama y me eché un rato.

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Cuándo nuestros labios se separaron, deseé inmediatamente volver a enlazarlos con Gregory. En aquella noche y sin el calor de sus besos tenía frío, mucho frío. Al parecer el sentía lo mismo por que a los pocos segundos de nuestro primer  beso, repitió el gesto. Después de la pasión, se separó lentamente y abrió los ojos progresivamente. Sus grandes ojos azules brillaban con una luz celestial, inédita para mi. Me quedé admirando esa visión, hasta que el se dio cuenta, se sonrojó levemente y me besó de nuevo, al tiempo que se agachaba.

-¿ Qué haces ? - Pregunté extrañada.

Noté una mano en mi cadera y acto seguido bajó hasta el culo. Con un rápido movimiento y sin esfuerzo me alzó en sus brazos. Chillé del susto y el me dio un beso para que callara.

- Buena forma de hacerme callar....

- ¿ A que si ? Jajajaja. - Respondió pícaro. - Se me ocurre otra mejor....

Comenzó a andar y me llevó dentro de la casa. Le indiqué donde estaba el cuarto y allí fuimos. Incrédula me dejé tirar encima de la cama, con el detrás. Éste posó su cuerpo sobre el mio y me sonrió. Comenzó a besarme de una forma desconocida para mi, mientras su mano derecha exploraba las curvas de mi cuerpo, dedicando mas tiempo a zonas como pechos, trasero y piernas. Me mordió juguetonamente las orejas, y después bajo al cuello, donde los besos se convirtieron en pequeños mordiscos que me ponían la piel de gallina. La imagen de Athiel se colocó en mi mente y me hizo detener el deseo de continuar.

- Gregory...amor...yo... - balbuceé.

- No estas preparada, lo entiendo. - Se dejó caer sobre mi cuerpo, descansado el suyo. 

Le miré y lo amé como nunca. Me entendía y comprendía. Le quiero. Empecé a notar que mis párpados caían. Les dejé caer. Mi última visión fue un Gregory babeándose encima de mis pechos, roncando levemente. Me dormí con esa imagen en mi cabeza.

martes, 20 de marzo de 2012

Se llama Tonto.

Apoyada en el hombro de aquel chico, sentí cómo si el suelo dejase de existir y el cemento junto con baldosas decoradas con temas florares desaparecieran. Noté como dejaba en vaso, dónde anteriormente había echo acto de presencia el chocolate, a su izquierda, para posar un brazo sobre mi cintura. Noté su calidez a través de la fina tela de mi vestido. Me miró.

- ¿ Cómo me has encontrado ? - Pregunté.

- Bueno... Este es el tercer pueblo que rastreo. 

Me quede estupefacta.

- Sí, he ido buscando por los pueblos cercanos a nuestro punto de partida.

-Ah... 

- ¿ Cómo te has dejado embaucar por ese individuo ? - Gregory se separó de mí con un repentino movimiento.

- Pues... es que yo... - preferí saltarme la parte de la orilla del río. - Me encontraba sola y... bueno, lo encontré y, se ofreció, acepté y...

- ¿ Y lo que vi cuándo entré en la sala ? - Me interrumpió. 

El ambiente se volvía cada vez más incómodo y noté como Gregory se iba tensando a medida que nuestra conversación avanzaba.

- Ah eso... No es nada.

- ¡ Qué no es nada ! Vamos... yo buscándote como un loco por todos los lugares y tú... - bajo la voz, su tono mostraba tristeza. - tú... besándote con...Ariel...

No pude decir nada.

- Oye... mira, lo de Athiel era algo pasajero, no lo quiero.... Sólo necesitaba a alguien a mi lado.

- ¡ Ah ! ¡ Qué aun por encima mintiendo... ! 

- Gregory... Vas a despertarlo... - Advertí.

- ¿¡ A quién !? ¡¿ A ese imbécil ?! - gritó con todas sus fuerzas.

- Cálmate...

- Tienes razón, no merece la pena enfadarse por... por él. Sólo es que me reconcome el hecho de que tus labios tocaran los suyos... - Susurró pasando un dedo por la comisura de mis labios.

Me sonrojé y giré la cabeza. Sentí un tirón leve de pelo y cuando volví la mirada el causante sostenía un mechón de mi pelo, cerca de su nariz. Cerró los ojos e inspiró profundamente. Debió verme una gran interrogación en la cara y acto seguido comentó: 

- Echaba de menos el olor y tacto de tu pelo...

Le sonreí.

- Oye... ¿ De qué conoces a... Athiel ?

Se mostró pensativo:

- De hace mucho, es una historia demasiado larga como para contarla ahora...

- Tengo toda la noche.

- Pues yo no. - Dijo Gregory besándome, tomándome por sorpresa.

No pude reaccionar. Le devolví el beso con pasión y me abandoné al deseo. 

- ¡ Espera ! - Alzó la voz y me agarró por la mano.

Me arrastró hasta el medio del jardín, donde un pobre limonero escaso de hojas contemplaba la escena. 

- Retomemos la historia... nuestra historia, en el momento en que fuimos obligados a dejarla.

Me acordé de la situación: Gregory a punto de besarme en mi jardín. Me sonrojé, pero a la vez el recuerdo de mi madre me hizo flaquear levemente. 

-¡ Tonto !

- Así me llaman . -Dijo con superioridad Hitari. 

Se acercó a mi, a paso lento. Alzó las manos hasta posarlas en mi cintura. Pegó mi cuerpo al suyo. Sonreí ante el pulso de un corazón acelerado. Él me devolvió la sonrisa acercando su cara lentamente a la mía. Cuándo noté su aliento en mis labios, cerré los ojos y noté pasión, amor, deseo... Su beso.

sábado, 10 de marzo de 2012

De vuelta.

Cogí de la mano a Gregory salimos del edificio, Gregory miró hacía un lado, se soltó de mi ,cogió el vehículo dónde había venido, un Qua todo terreno, y fuimos dirección a la Gautrais detrás de un tambaleante Athiel. En mitad del camino Athiel se cayó al suelo bajo los efectos del licor y Gregory lo depositó al mando de un Qua apagado. Vi como Gregory arrastraba con esfuerzo el Qua.

-¿ Quieres ayuda? - Me ofrecí.

- No gracias, tú sólo guíame. - Dijo Gregory.

Me conduje hasta el portal de La Gautrais. Gregory dejó el Qua fuera del recinto y condujo a Athiel hasta la puerta principal. Mientras Gregory me hacía reír con su cara de asco, urgué en los bolsillos del pantalón de Athiel en busca de las llaves. Las encontré. Abrí la puerta de madera , nos introdujimos en la casa y Gregory portó el cuerpo dormido de Athiel hasta su habitación, luego salió de esta y fui yo quién se encargó de quitarle la ropa formal, dejándole en ropa interior. Gregory se apoyó en el marco de la puerta mientras veía como arropaba a Athiel. Me quedé observando a aquel chico dormido y mueca dulce. Athiel cambió de postura. Noté a Gregory bajando por las escaleras.

-  Dulces sueños... - susurré a Athiel.

Este hizo amago de despertarse.

-Te...Te... amo...

Esas palabras se me clavaron como puñales. Le propiné un beso en la frente mientrasAthiel se volvía a quedar dormido. Luego salí de la habitación y cerré la puerta. Bajé las escaleras e invité a Gregory a salir al porche a tomar un chocolate caliente, que preparamos entre los dos. Una vez allí, le observé a la luz de una luna llena. La luz blanquecina iluminaba su cara y la forma esférica de la luna se veía reflejada en la pupila de sus ojos. Las sombras proyectadas le daban un aspecto mayor, dado que resaltaban las arrugas. Era hermoso. Me miró y me sonrojé, apartando la vista.

- Todo este tiempo... buscándote... Y ahora que te tengo delante... ¿ Qué decir ?

- Llevo mucho esperándote...

- Perdóname por el retraso, pero ya estoy aquí... De vuelta.

Me reí y apoyé la cabeza sobre su hombro. Todo era perfecto.

¿Aspir... o Johana?

Tú... -dijo Athiel.
Ante nosotros se erguía con indignación y con mueca de asco un hombre, vestido de forma informal pero de marcas caras, llevaba el pelo pincho echado hacía atrás y lucía unos penetrantes ojos azules capaces de mirar mas allá de lo que tú quieres mostrar al mundo conociendo, así, como realmente eres. Ese hombre cogió aire.

- ¡¡Johana!!- Gritó desechando todo el aire tomado antes.

- Gre...Gregory...- Me quedé boquiabierta.

No me lo esperaba. Me sentí avergonzada. Llevaba mucho tiempo esperando volver a verle y, ahora que lo tenía delante, además de no saber qué decir, me encuentra con otro hombre.

- Esto no me puede estar pasando...-pensé.

- " No es un sueño... Quién tienes delante es al señorito del uniforme, que te abandonó, no te siguió ,no estuvo ahí cuando lo necesitaste..., y quién tienes al lado un apuesto joven que te cuidará y amará...Tú decides..."- Odio a Ruusu.

No supe que contestarle, solo permanecí en mi silencio. Gregory se mostró confuso ante mi reacción. Su sonrisa tornó a mueca triste. Reaccioné y me levanté de un salto para zambullirme en su abrazo. Su olor... su calor... todo lo que llevaba deseando tiempo se me había concedido. Lo abracé hasta que me dolieron los brazos, entonces me separé y Gregory me dió un beso en la frente, después alzó la vista y puso cara burlona.

-Anda... pero mira quién vino a  por la princesa... la madrastra fea y malvada...- insultó Athiel.

- ¡Anda! No sabía que pudieras salir a la superficie, ¿ No se está bien bajo el mar...? ¿ Eh, Ariel ? - contestó Gregory.

Me separé del cuerpo de Gregory para observar la escena y analizar la situación. ¿ De qué se conocían ? Todo aquello era muy raro. Vi cómo Athiel se levantaba con la fuerza de un huracán mirando fijamente a Gregory a los ojos.

- Después de 11 años... y sigues siendo igual de gilipollas.

- No vengo buscando pelea Athiel, solo quiero llevarme a la chica.- Apuntó Gregory mirándome con ojos llenos de dulzura.- Lo de antes era sólo una defensa ante tu ataque verbal.

Gregory parecía estar llevando bien la situación.

- No me vas a arrebatar a Aspir....

-¿Aspir? - Gregory me miró extrañado.

Pronto entendió mi mentira y asintió.

- No, no te la voy a arrebatar por que, además de no ser un objeto, nunca fue tuya.

- Suéltala...

Observé como la situación se tornaba peligrosa, dado que Athiel se estaba remangando la camisa y Gregory se limitaba a desabrocharse la americana que llevaba. Me decidí e intervine.

- ¡ Chicos ! ¡ Basta !¡ No os peleeis ! - Chillé con todas mis fuerzas a tiempo para evitar un enfrentamiento

Ambos se me quedaron mirando. Asintieron y retrocedieron. Ahora sólo mantenían una guerra de miradas furtivas. Me aproximé a Athiel.

- No sé qué está pasando, pero va a ser mejor hablarlo mañana, cuándo estés mas despierto Athiel...

- ¡No! - Me cortó. - Le mato ahora...

- Athiel estas borracho... Vamos los tres a tu casa y mañana por la mañana hablamos todos juntos... y tranquilos. - Vi como Athiel mostrada indecisión. - Por favor... hazlo por mi.

- Uff... -suspiró Gregory.

Athiel suspiró y, gracias a los efectos de alcohol y para mi asombro, accedió a que Gregory durmiera en su casa hasta mañana por la mañana, cuando hablaríamos y solucionaríamos este conflicto. Athiel se encaminó hacía su casa tambaleándose. Gregory me miró de arriba a abajo.

- Estás...puff... Preciosa... - Logró decir.

- Vamos, tenemos que seguirle.

martes, 28 de febrero de 2012

Puerta: Pasión.

 Después de ese momento con Athiel, poco me importaba el resto de personas en mi vida... las pocas que quedaban. Esta situación me hizo recordar a Cathia, es cierto que la echaba de menos, pero no sé si será cosa de la madurez, que no sentí ninguna pena. Me senté con elegancia en uno de los sofás y Athiel me invitó a una copa. Luego a otra y...otra. Bebí tanto que hoy en día no podría decir cuántas copas bebí. Me empecé a sentir un poco mareada y algo inestable. Me reía por tonterías que decía Athiel y me dejaba manosear por el mismo. En numerosas ocasiones me dio un par de besos a los cuales respondí con sumo grado. No estaba tan mal, me atraía. También es cierto que los resquicios de los recuerdos con Gregory hacían que me echase atrás en algunas cosas, como en meternos mano, pero... una parte de mi sabía que no lo iba a volver a ver.
En ese momento, la pandilla llegó a donde estábamos Athiel y yo. Entre todos mantuvimos una conversación de lo más animada. Cuándo levanté la vista me dí cuenta de que eramos los únicos ya en la fiesta. Todos nos reíamos y nos divertíamos, parecíamos amigos de toda la vida.

-  ¡ Bueno ! A cama... - alzó la voz Pablo.

- Me parece buena idea... - dije yo con voz cansada.

- Aún no he acabado contigo... grrr... - Gruñó Athiel tirándose encima mía.

La pandilla se quedó boquiabierta. Ésta se levantó y nos dejó solos.

- Athiel...

- Lo sé, sé que no estas preparada...aun... pero te necesito.

- En ese caso...

Noté como una mano de Athiel se introducía en mi vestido. Piel de gallina. Comenzó por besarme las rodilla derecha a la vez que subía la mano por esta misma pierna. Me miró a los ojos cuando sus dedos tocaron mi fina lencería. Yo le sonreí, gesto que captó como un: "sigue". La mano de Athiel se coló por la goma de mi ropa interior y se posó en mi ingle. Un escalofrío recorrió mi cuerpo. Mientras la mano derecha quedaba en la ingle, la otra se desplazaba por encima de mi escote. Acercó su boca a mi cuello y me besó reiteradas veces. Dejando las manos, donde anteriormente estaban, acercó sus labios a los míos. A pocos milímetros, susurro mi nombre...

- Aspir....

Un fuerte estruendo hizo que retrocediera y alejase su boca de la mía.  Alguien había irrumpido nuestro momento de pasión abriendo la puerta a golpes, ésta estaba totalmente destrozada. Abrí la boca de par en par. El corazón se me aceleró.

- ¡ Johana ! - Esa voz familiar gritaba mi nombre.

 Me incorporé haciendo que Athiel se tuviese que echar hacía detrás.

- Tú... - susurró Athiel.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Una de parejas.

Athiel parecía algo exhausto después de haber bailado todo el repertorio de música del 1º Dj. El show había estado muy bien y Sergio parecía pasárselo en grande. No cesaba de bailar, ni de cantar, ni te intentar encandilar a alguna muchacha que le lanzaba miradas seductoras. Estaba yo ensimismada en mis pensamientos cuando noté que Athiel me cogía de la mano con delicadeza y mientras me la acariciaba me conducía a un par de sofás, al lado de la barra, para descansar un poco el cuerpo. Noté su mano ardiendo y pude percibir cierto olor a sudor. Ese olor produjo en mi hasta ahora desconocido. El sentimiento que causó ese aroma es imposible de describir con palabras. Era un olor a la par que penetrante, atrayente, cómo si del mejor perfume se tratase.

- ¿ En qué piensas? - Inquirió.

- Eh...En nada, en que Sergio parece estar pasárselo en grande.- Respondí a modo de escapatoria.

Al llegar a los sofás, observé a Athiel limpiando el tapizado de los sofás. Le miré con cara extrañada y me sorprendí cuando me levantó del suelo con sus fornidos brazos. Me mantuvo en su regado apenas 5 segundos, mirándome a los ojos. Acto seguido se inclinó hacía delante para posarme en el sofá, de color negro con tapizado de cuero, lentamente y de manera muy cariñosa. Cuando estuve acomodada se sentó él, manteniendo las distancias. Su olor llegaba a mi como un suspiro.

- Gracias... Pero no hacía falta tanto.- Le sonreí.

- Todo es poco para la princesa de la noche.- Dijo sin apartar los ojos de la mano que me acariciaba el pelo.

Le sonreí. Él se acercó hasta sentarse completamente a mi lado y comenzamos a hablar en voz baja. Parecíamos un par de adolescentes tontos y enamorados. Al darme cuenta de ese detalle le miré y pude observarlo con nuevos ojos. Él no era muy bello, ojos claros, labios seductores, proporciones muy masculinas y raudas, pelo peinado de forma casual. Era bueno conmigo y era una persona maravillosa a la par que muy atento. Lo tenía todo. Por mi cabeza pasó darle otra oportunidad. Mis labios se acercaron a los suyos. Antes de besarlo, abrí los ojos para estar segura de que quería hacerlo. De repente, como si de un rayo ardiente y eléctrico se tratase, en vez de Athiel vi a Hitari, mirándome con cara apenada. Ahogué un grito  y me tapé la boca, a la par que me alejaba.

- Es por Hitari...¿ Verdad ?

- No... Es que creo que aun no estoy preparada para...volver a besarte.

Athiel sonrió me posó la mano en mi cabello, mientras lo contemplaba y acariciaba.

- Eres preciosa... Tiene mucha suerte, pero solo te digo que quizás... No vuelva, y lo sabes.

 Su tono era cariñoso, así que supuse que no lo haría por mal. Le miré.

- Lo sé, pero aun tengo una vaga esperanza.

- No te lo tomes a mal, pero espero poder hacer que esa esperanza se transforme en pasión.

- ¿ En pasión? ¿ Hacía quien ? - Qué ingenua fuí.

- Hacía mí.

Mientras hablábamos el nuevo Dj había pinchado una de parejas. Ese acto se repitió a continuación, pero con una balada preciosa. Vi como a Athiel se le iluminaban los ojos. Me miró y le devolví la mirada, de forma tímida. Él lo comprendió al instante. Mientras vi que se levantaba y ligeramente se ruborizaba me sacó a bailar. Acepté. ¿ Por qué no ?  Ese baile no significaba nada para mi... ¿ O sí ? En mi confusión, solo había 2 luces, que centrándome más en ellas, pude observar que eran 2 puertas. En una ponía " Esperanza " y en la otra ponía " Pasión " . Aún no me acuerdo cuál tomé en ese momento. Solo sé que me abracé a Athiel y bailamos... una de parejas.

jueves, 12 de enero de 2012

Desesperación y Súplica.

Pablo miró a la entrada con los ojos bien abiertos.

- ¿ Es él quien te ha dado tantos...problemas ? - Pablo estaba al tanto de todo lo que había pasado.

- Sí...

- Le conozco, a mi , particularmente, no me cae bien, le odio, pero es amigo de la gente del grupo.

- " ¡ Qué coincidencia ! " - Gritó, de forma irónica, Ruusu.

- Vámonos... - Supliqué.

Demasiado tarde. Aquella persona me había visto y se habría paso entre la multitud... en mi dirección. Me asusté y comencé a sudar en frío.

- Se acerca, se acerca... - repetí para mí. - ¿ Qué puedo hacer ?

Cuando me giré hacía, donde supuestamente estaba Pablo, ya no estaba. Chuusa lo había secuestrado para bailar. Él me miró con ojos lastimosos y me articuló que huyera. Así intenté hacer, pero algo me agarró fuertemente del brazo y me obligó a girarme. Quedé cara a cara... con aquel ser. Con aquella asquerosa y arrastrada persona...

- Hola, Aspir...

- Athiel... - Fue lo único que las lágrimas me dejaron decir.

Éste iba vestido con un smoking, que parecía caro. Color negro. Lucía una camiseta blanca recién planchada La única pega a su aspecto eran los ojos. Esos claros ojos estaba rodeados de una ojera de color rojo, estaban hinchados. Había estado llorando. Intenté zafarme de su fuerte mano, pero,  al resistirme, aplicó mas fuerza. Pensé que me iba a hacer daño cuando lo único que hizo fue abrazarme. Me rodeó con sus corpulentos brazos. Me meció a los lados y luego me separó unos centímetros.

- Sólo quería... volver a sentirte a mi lado... - Susurró mientras me lanzaba una mirada de arriba a abajo.- Estas preciosa.

- Gracias... Tú también vienes muy bien arreglado. - Le sonreí a duras penas.

La verdad no se por qué lo hice, quizás por que me inspiraba cierta pena. Barajé la posibilidad de perdonarle y llegué a la conclusión de que me lo iba a pasar bien, y a pensarme si volver con el. Al final de la noche tendría una respuesta. Tenía curiosidad, quería saber como era Athiel sin su casco y su moto.

- ¿ Dónde dejaste a Vanesa ?

- Está fuera...

- Nunca la dejas atrás... ¿ Eh ?

Al ver que estaba bromeando, Athiel relajó los hombros, antes en tensión, y sonrió.

- ¿ Puedo invitarte a bailar ?

- Pensé que nunca lo harías... - Solté sin pensarlo 2 veces.

((Cambio de visión))

- "Ruusu... a ver que haces... Ten en cuenta que no quiero nada con él "

- " Tú relájate..." - Pensó Ruusu controlando mi cuerpo.

- " No sé si podré relajarme "

Ambos fueron hasta la pista y comenzaron a moverse. Cada vez mas cerca, acabaron bailando pegados el uno al otro, de manera muy sensual. Dirigió una mirada al rededor y Pablo, como de costumbre, articuló con la boca: " ¿ Qué haces ? ". Le respondió:  " Divertirme ". Pablo torció el gesto. Esto se ponía peligroso a la par que incómodo. Reaccioné e intenté retomar el control de mi cuerpo. Ruusu se resistía. Había levantado una muralla a su alrededor, de manera que no podía acceder al control de mi cuerpo. Me desesperé y le supliqué que me dejase volver. Entonces vi una brecha en la muralla y penetré. Tenía el control de mi cuerpo.

- Bien... - Susurré al mismo tiempo que me alejaba un poco del cuerpo de Athiel.

Éste torció el gesto y yo, como excusa, hice un gesto de calor. El se rió y posó sus manos en mis caderas. No cesamos de bailar en toda la noche.