Después de ese momento con Athiel, poco me importaba el resto de personas en mi vida... las pocas que quedaban. Esta situación me hizo recordar a Cathia, es cierto que la echaba de menos, pero no sé si será cosa de la madurez, que no sentí ninguna pena. Me senté con elegancia en uno de los sofás y Athiel me invitó a una copa. Luego a otra y...otra. Bebí tanto que hoy en día no podría decir cuántas copas bebí. Me empecé a sentir un poco mareada y algo inestable. Me reía por tonterías que decía Athiel y me dejaba manosear por el mismo. En numerosas ocasiones me dio un par de besos a los cuales respondí con sumo grado. No estaba tan mal, me atraía. También es cierto que los resquicios de los recuerdos con Gregory hacían que me echase atrás en algunas cosas, como en meternos mano, pero... una parte de mi sabía que no lo iba a volver a ver.
En ese momento, la pandilla llegó a donde estábamos Athiel y yo. Entre todos mantuvimos una conversación de lo más animada. Cuándo levanté la vista me dí cuenta de que eramos los únicos ya en la fiesta. Todos nos reíamos y nos divertíamos, parecíamos amigos de toda la vida.
- ¡ Bueno ! A cama... - alzó la voz Pablo.
- Me parece buena idea... - dije yo con voz cansada.
- Aún no he acabado contigo... grrr... - Gruñó Athiel tirándose encima mía.
La pandilla se quedó boquiabierta. Ésta se levantó y nos dejó solos.
- Athiel...
- Lo sé, sé que no estas preparada...aun... pero te necesito.
- En ese caso...
Noté como una mano de Athiel se introducía en mi vestido. Piel de gallina. Comenzó por besarme las rodilla derecha a la vez que subía la mano por esta misma pierna. Me miró a los ojos cuando sus dedos tocaron mi fina lencería. Yo le sonreí, gesto que captó como un: "sigue". La mano de Athiel se coló por la goma de mi ropa interior y se posó en mi ingle. Un escalofrío recorrió mi cuerpo. Mientras la mano derecha quedaba en la ingle, la otra se desplazaba por encima de mi escote. Acercó su boca a mi cuello y me besó reiteradas veces. Dejando las manos, donde anteriormente estaban, acercó sus labios a los míos. A pocos milímetros, susurro mi nombre...
- Aspir....
Un fuerte estruendo hizo que retrocediera y alejase su boca de la mía. Alguien había irrumpido nuestro momento de pasión abriendo la puerta a golpes, ésta estaba totalmente destrozada. Abrí la boca de par en par. El corazón se me aceleró.
- ¡ Johana ! - Esa voz familiar gritaba mi nombre.
Me incorporé haciendo que Athiel se tuviese que echar hacía detrás.
- Tú... - susurró Athiel.
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