Nekitos

Nekitos

martes, 1 de mayo de 2012

Ya no sonríe mas.

//Athiel//
-" Vaya... me parece que no se han dado cuenta de mi presencia...." - pensé en ese momento, mientras miraba como mi enemigo de toda la vida besaba a la chica a la que yo, yo y solo yo, apoyé cuando hizo falta. - " Esto no acaba aquí..."

Volví a la cama y me eché un rato.

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Cuándo nuestros labios se separaron, deseé inmediatamente volver a enlazarlos con Gregory. En aquella noche y sin el calor de sus besos tenía frío, mucho frío. Al parecer el sentía lo mismo por que a los pocos segundos de nuestro primer  beso, repitió el gesto. Después de la pasión, se separó lentamente y abrió los ojos progresivamente. Sus grandes ojos azules brillaban con una luz celestial, inédita para mi. Me quedé admirando esa visión, hasta que el se dio cuenta, se sonrojó levemente y me besó de nuevo, al tiempo que se agachaba.

-¿ Qué haces ? - Pregunté extrañada.

Noté una mano en mi cadera y acto seguido bajó hasta el culo. Con un rápido movimiento y sin esfuerzo me alzó en sus brazos. Chillé del susto y el me dio un beso para que callara.

- Buena forma de hacerme callar....

- ¿ A que si ? Jajajaja. - Respondió pícaro. - Se me ocurre otra mejor....

Comenzó a andar y me llevó dentro de la casa. Le indiqué donde estaba el cuarto y allí fuimos. Incrédula me dejé tirar encima de la cama, con el detrás. Éste posó su cuerpo sobre el mio y me sonrió. Comenzó a besarme de una forma desconocida para mi, mientras su mano derecha exploraba las curvas de mi cuerpo, dedicando mas tiempo a zonas como pechos, trasero y piernas. Me mordió juguetonamente las orejas, y después bajo al cuello, donde los besos se convirtieron en pequeños mordiscos que me ponían la piel de gallina. La imagen de Athiel se colocó en mi mente y me hizo detener el deseo de continuar.

- Gregory...amor...yo... - balbuceé.

- No estas preparada, lo entiendo. - Se dejó caer sobre mi cuerpo, descansado el suyo. 

Le miré y lo amé como nunca. Me entendía y comprendía. Le quiero. Empecé a notar que mis párpados caían. Les dejé caer. Mi última visión fue un Gregory babeándose encima de mis pechos, roncando levemente. Me dormí con esa imagen en mi cabeza.

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