- Es por si vuelve a ocurrir. - Dijo a modo de excusa, rodeado de gente que se reía.
Todo aquello era genial, pero había una cosa que me apartó de ese ambiente fiestero, Athiel. Hacía horas que no sabía nada de el, ni un mensaje, ni una llamada.... Ni siquiera lo había visto por la calle.
- Quizás sea mejor así... - Susurró de modo que sólo Ruusu pudiera escucharla.
- " Puede ser, pero los problemas no se van solos."
- Puede ser....
Cuándo todo estuvo preparado, el grupo de personas que se encontraban allí se pusieron a elegir la música que sonaría aquella noche.
- ¿ Dónde está Sergio ? - Preguntó una chica que se me había presentado como María.
- Ah, bueno, ni idea... Sospecho que en el río viendo la competición de canoas. - respondió Chusa.
Elegimos la mayor parte de las canciones techno, puesto que era el género que más gustaba entre el grupo. Los últimos retoques se reducían a conectar los aparatos electrónicos y a preparar la comida. Antes de realizas esos retoques, hicimos una breve pausa para comer. Pidieron un par de pizzas, a las cuales me invitaron. Comimos hasta saciarnos y continuamos el trabajo. Conectamos cables, probamos altavoces, escuchamos como sonaba el equipo de música en su totalidad y por último las decoraciones a más, es decir, carteles en los que ponía : FELICIDADES SERGIO y algunas que otras frases de amistad eterna. Me sentía cómoda allí. Nunca había tenido un grupo de amigos ya que mi madre no me dejaba salir, a no ser para acompañarla a las fiestas caras y snocks a las que debía acudir con una sonrisa falsa y modales de princesa. Eso había terminado, por un par de puñaladas. También es cierto que... echaba de menos una parte de mi vida pasada, Calthia.
- "¿ Que habrá sido de ella ? " - pensé.
- " Habrá llegado a su país y establecido una vida allí, no te preocupes. " - Ruusu parecía convencida.
- " No sé, deseo creer que así fue. "
Estaba preocupada, pero no dejé que ese sentimiento me apartara de mis nuevos amigos. Me mezclé entre ellos adoptando sus maneras de ser, como un camaleón. Me aceptaron desde el primer momento, les debía mucho. Después del rato que estuvimos juntos, charlando, decidimos que era hora de ir para casa a prepararse. Pablo me hizo señas para que fuera con él, así que le seguí agarrada a su brazo. Volvimos a casa y se me escapó una risita al ver la ropa manchada de chocolate en la cesta de la ropa sucia.
- Cállate... - fue lo único que me dijo Pablo entre risas.
Pablo se agenció la habitación dejándome a mi el baño. Me duché y me preparé. Introduje mi cuerpo en lo que sería el vestido más bonito que había visto jamás. Me quedaba como un guante y me hacía un cuerpo precioso. Trabajé en el maquillaje y en el peinado.
Pablo me petó en la puerta para meterme prisa y cuándo salí, se quedó con la boca abierta.
- Im...Im...Impresionante...
No hay comentarios:
Publicar un comentario