Cuando abrí de par en par la puerta, Pablo pudo verme mejor. Me adelanté 3 pasos hacía delante y le guiñé un ojo. Su cara de asombro me lo decía todo. Mi apariencia había cambiado mucho en 30 minutos de preparación. De abajo a arriba: Me había calzado con botines de tacón negros con cuerdas en la parte posterior, conseguí embutirme en un ajustado vestido de color negro ,realzaba hasta la más pequeña curva, que acababa en can-can. Esta terminación le propinaba a la vestimenta un toque juvenil. En el cuello lucía un collar discreto y mi maquillaje tampoco llamaba mucho la atención. Todo mi pelo pudo ser recogido en un moño alto, atado con una cita de color lila oscuro. Lucía complementos discretos de color violeta y un bolso negro.
- Estás muy b... - se quedó un rato pensando. - No pareces tú.
Abrí los ojos de par en par y sonreí.
- Vas muy elegante, espero poder estar a la altura.
- No estás a mi altura querida, estás por encima.
- ¡No seas exagerado!
Pablo mostraba un traje formal, pero a su vez con un toque casual. Llevaba unos zapatos nuevos, un pantalón pitillo, una camiseta blanca, una corbata negra y una americana.Todas las prendas lucía su color negro excepto la camisa mencionada antes. Le miré de arriba a abajo y le coloqué bien la corbata. Acto seguido me enganché de su brazo y salimos de la casa. Anduvimos hasta el caserío donde íbamos a montar la fiesta. Desde afuera ya se podían escuchar los gritos de nerviosismo y la música. Un cierto olor a chocolate emanaba de dentro. Caminamos y nos quedamos en frente de la puerta.
- ¿ Preparada?
- ¿ Para qué ?
- Para triunfar.- Dijo mientras abría la puerta de par en par y nos adentrábamos.
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