Nekitos

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sábado, 3 de septiembre de 2011

Carretera

Terminamos poco en acabar lo que habíamos pedido. Miré a los ojos a Athiel. Me sonrió. Nos levantamos de los taburetes donde nos encontrábamos sentados y nos dirigimos a Vanesa. Despedí con un gesto de la cabeza a la camarera. El hombre que me había intentado agredir se quedó mirando a Athiel de arriba a abajo. Él lo miró con desprecio y levantó un puño.

- ¿ Quieres más, o qué ?

El hombre bajó la cabeza.

- ¿ Dónde aprendiste a defenderte así ?

Athiel bajó el puño y puso la mirada perdida. Su cara mostraba pena y nostalgia.

- Cuando tus padres te abandonan en un orfanato... Tienes que aprender a defenderte. O te comen, o los comes. Son así las reglas. Muchos de mis compañeros murieron por que otros les robaban el pan... pero no quedándose satisfechos les apuñalaban. Mira... Mi historia es muy triste... no te quiero aburrir.

Posé una mano es un hombro. De su ojo cayó una débil lágrima. Me puse delante de el y lo abracé.

- Continúa por favor...

- A cuantos niños inocentes asesiné yo... Aspir... - El falso nombre que le había dado. - Por un...mísero pedazo de pan... Pero estoy aquí. Ese tipo de cosas te convierten en una especia de monstruo que se sabe defender... Digamos que en un demonio.

Me quedé sin aliento. Le miré a los ojos. El me miró y sonrió débilmente. Se subió a Vanesa y me indicó que hiciera lo mismo.

- " ¿Ves? Necesitamos a alguien como él..."

No le hice caso a Ruusu y me senté detrás de él. Pregunté si quedaba mucho, a lo que me respondió que apenas un cuarto de hora. Suspiré aliviada. Nos pusimos en marcha. Aun quedaba mucha carretera por delante.

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