Nekitos

Nekitos

jueves, 17 de noviembre de 2011

Impresionante.

Nunca me lo pasé tan bien preparando una fiesta. Pablo y el resto bromeaba, haciendo que el recuerdo de Gregory quedara apartado, cosa que agradecí, puesto que lamentarme no me iba ayudar a encontrarlo. El momento en que más me reí, donde cuándo la fuente de chocolate, un elemento que no podía falta según Isaac, se puso incontrolable y llenó a Pablo de chocolate de arriba abajo. El se había puesto pálido y se había ido corriendo a casa para cambiarse. Volvió con una ropa muy parecida, pero un poco menos elegante.

- Es por si vuelve a ocurrir.  - Dijo a modo de excusa,  rodeado de gente que se reía.

Todo aquello era genial, pero había una cosa que me apartó de ese ambiente fiestero, Athiel. Hacía horas que no sabía nada de el, ni un mensaje, ni una llamada.... Ni siquiera lo había visto por la calle. 

- Quizás sea mejor así... - Susurró de modo que sólo Ruusu pudiera escucharla.

- " Puede ser, pero los problemas no se van solos."

- Puede ser....

Cuándo todo estuvo preparado, el grupo de personas que se encontraban allí se pusieron a elegir la música que sonaría aquella noche.

- ¿ Dónde está Sergio ? - Preguntó una chica que se me había presentado como María.

- Ah, bueno, ni idea... Sospecho que en el río viendo la competición de canoas.  - respondió Chusa.

Elegimos la mayor parte de las canciones techno, puesto que era el género que más gustaba entre el grupo. Los últimos retoques se reducían a conectar los aparatos electrónicos y a preparar la comida. Antes de realizas esos retoques, hicimos una breve pausa para comer. Pidieron un par de pizzas, a las cuales me invitaron. Comimos hasta saciarnos y continuamos el trabajo. Conectamos cables, probamos altavoces, escuchamos como sonaba el equipo de música en su totalidad y por último las decoraciones a más, es decir, carteles en los que ponía : FELICIDADES SERGIO y algunas que otras frases de amistad eterna. Me sentía cómoda allí. Nunca había tenido un grupo de amigos ya que mi madre no me dejaba salir, a no ser para acompañarla a las fiestas caras y snocks  a las que debía acudir con una sonrisa falsa y modales de princesa. Eso había terminado, por un par de puñaladas. También es cierto que... echaba de menos una parte de mi vida pasada, Calthia.

- "¿ Que habrá sido de ella ? " - pensé.

- " Habrá llegado a su país y establecido una vida allí, no te preocupes. " - Ruusu parecía convencida.

- " No sé, deseo creer que así fue. " 

Estaba preocupada, pero no dejé que ese sentimiento me apartara de mis nuevos amigos. Me mezclé entre ellos adoptando sus maneras de ser, como un camaleón. Me aceptaron desde el primer momento, les debía mucho. Después del rato que estuvimos juntos, charlando, decidimos que era hora de ir para casa a prepararse. Pablo me hizo señas para que fuera con él, así que le seguí agarrada a su brazo. Volvimos a casa y se me escapó una risita al ver la ropa manchada de chocolate en la cesta de la ropa sucia. 

- Cállate... - fue lo único que me dijo Pablo entre risas. 

Pablo se agenció la habitación dejándome a mi el baño. Me duché y me preparé. Introduje mi cuerpo en lo que sería el vestido más bonito que había visto jamás. Me quedaba como un guante y me hacía un cuerpo precioso. Trabajé en el maquillaje y en el peinado. 
Pablo me petó en la puerta para meterme prisa y cuándo salí, se quedó con la boca abierta.

- Im...Im...Impresionante... 

lunes, 7 de noviembre de 2011

Extrañar.

Mientras ayudaba a recoger todo, un olor a chocolate derretido trajo a mi mente un recuerdo fugaz de cierto personaje, de grandes ojos azules y de sonrisa arrebatadora. Gregory. A él le encantaba el  chocolate derretido con frutas, o simplemente untaba el chocolate en chocolate derretido. De pequeños, solíamos jugar a ver quién aguantaba más chocolate en la boca, siempre ganaba él , aun que era él quién acababa lleno de chocolate de arriba a abajo.

-"¿Todavía le amas no?"- preguntó Ruusu.

- No... Todavía no. Nunca he dejado de hacerlo.- susurré de modo casi imperceptible.

- "Odio a los humanos..."

- Y yo a las mentes perversas...

Me volví a sumergir en mis recuerdos. El día que casi nos besamos, el día que... nos separaron, pero no para siempre. Tuve muy claro, desde el momento en el que partí, que volvería a buscarle. El cielo despejado del pueblo no se podía poner a la altura del azul de sus ojos. Ahora conocía el significado del verbo, extrañar. Lo extrañaba demasiado como para seguir así. Me hice prometer a mí misma que en cuánto consiguiese algo de dinero, iría a buscarlo, pero... ¿ Qué hacer, decir... ? ¿ Cómo iba a reaccionar Gregory ante una Johana cambiada ? Me estaría... ¿ Esperando?

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En otro lugar...

Abrió los ojos y un rayo de sol hizo que se cegara por unos instantes. Se desperezó. Otra mañana más, otro día sin...ella. Se incorporó hasta quedarse sentado, y se estiró. En especial, se centró en estirar la espalda, la cuál crujió bajo la presión de los músculos. Gregory puso cara de asco y se levantó, de forma pausada. Se desplazó hasta su ventana y dirigió una mirada de soslayo.

- Johana....

Una lágrima asomó de un ojo y cayó de forma pesada en el marco de la ventana. Gregory se incorporó con los brazos estirados hacía arriba.

-" Te extraño..." - pensó.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Preparativos.

Abrí los ojos lentamente. La claridad que se adentraba entre las ranuras de la persiana del piso de Pablo me cegaron. Los cerré y nuevamente intenté abrirlos. Noté un peso que rodeaba mi cadera y una respiración en mi nuca. Me giré lentamente y allí estaba Pablo, abrazado a mi y con cara de ángel mientras suspiraba en sueños. Sonreí ante aquella imagen de ternura e inocencia. Le agarré el brazo y poco a poco se lo fui retirando de mi cadera, cuándo casi le había posado el brazo en el colchón opuso resistencia y me abrazó con tanta fuerza la barriga que me quedé sin aire. Bostezó:

- Mmmm... Buenos días...

- Buenos días.

Sonrió de manera vaga y se fue incorporando sin quitar la mano de mi cintura. Suspiró, me miró a los ojos y volvió a  bostezar. Solté una risita y él sonrió de nuevo.

- Vayamos a desayunar, tengo hambre. - Dijo entre bostezos.

- Yo también tengo bastante hambre.

Pablo se levantó antes y se fue a la cocina a preparar el desayuno. No tardé mucho en seguirlo. Con la luz del día, la casa de Pablo quedaba visible. Lo que me esperaba, estilo moderno y retro, con un gran póster de Lady Gaga en el salón. Torcí el gesto y escuché que Pablo canturreaba Telephone, de la artista antes mencionada.

- " Ahora lo comprendo todo...". - Apuntó de forma pasiva Ruusu.

Sonreí y me acerqué a Pablo acompañándolo en su melodía. Me indicó que me sentara a esperar por el desayuno, se lo agradecí y obedecí. Poco tiempo tardó en posar delante mía un café bien cargado.

- Pero... ¿ Por qué tanto café ? - Pregunté incrédula.

- La fiesta de Sergio, necesitaremos energías. - Dijo mirándome por encima de su taza.

- Es verdad... No le compré nada ayer.

- Aaaah, no te preocupes por eso. Nadie le va a comprar nada. Él afirmó que no quería regalos, simplemente asistencia.

- Ah bueno, pues estupendo entonces. - dije sonriendo.- Mientras sólo pida eso.

Pablo soltó una carcajada y me miró ladeando la cabeza. Acto seguido volvió a reírse.

- ¿ Qué pasa ? - le pregunté con una sonrisa contagiada por su risa.

- Tú...tú... - No podía hablar, simplemente señalaba a mi pelo.

Me levanté y utilicé un pequeño espejo de la entrada. Con razón no paraba de reírse, decir que tenía pelos de bruja loca era decir poco. Volví trotando a la cocina y le propiné un golpe cariñoso en la cabeza. ese gesto lo único que provocó fue más risas.

- Pues deberías ver tu tupé. - le informé con indignación.

- ¿¡ Qué ?! Mi tupé... ¿ Qué le pasa ?

- Tranquilo... sólo esta un poco... extraño.

 Pude ver como Pablo corría rápidamente en dirección al espejo dónde anteriormente me había mirado. Escuché un alarido de dolor. Me levanté dejando mi taza atrás. Vi cruzar delante mía a un Pablo alporizado que no dejaba de peinarse el tupé, se dirigía al baño. Le seguí.

- Oh vamos, no está tan mal...

- Está horrible... - se lamentó Pablo con una lágrima asomándole a los ojos.

No pude evitarlo y me eché a reír. El cabreado e indignado cogió su bote de gomina y me embadurnó de ese pegajoso y horrible producto.

- Arrrrgh....

- Te fastidias, por haberte reído de mí.

- ¡Empezaste tú!

Me miró con indignación y se rió. Le sonreí y me adentré en el baño con él a arreglarme un poco. Cuándo ambos terminamos, salimos, nos terminamos el desayuno y con la energía nuevamente adquirida corrimos a prepararnos para el día.

- ¿Cuándo empieza la fiesta?

- Dentro de 1 hora... - comentó Pablo.

- Qué raro, tan pronto...

- No es que empiece, es que hay que preparar la sorpresa que le tenemos planeada.

- Aaaah, entiendo. - terminé la conversación con un pulgar levantado a modo de afirmación.

Él levantó el suyo y se adentró en el baño, con ropa en mano para ducharse y cambiarse. Esperé sentada en la cama mirando el cuchillo homicida. Lo paseaba entre mis manos, aún tenía sangre. Suspiré y una lágrima corrió por mi mejilla. Escuché cómo Pablo abría la puerta del baño y escondí de nuevo el cuchillo. Repetí las acciones de Pablo, es decir, me duché y me cambié, escondiendo el arma entre mi ropa sucia. Ambos listos bajamos a la calle en ascensor, nos encaminamos comentado diversos asuntos hacía dónde deberíamos preparar la sorpresa. Él iba con un pantalón pitillo de color negro y una camisa blanca con un chaleco negro, a la par con él,  yo llevaba una falda negra con encaje y una camiseta de asas, ambas prendas de color negro.  El establecimiento era conocido como " El alfriche ". Tenía buena pinta. Al entrar me encontré con gente conocida y gente nueva, que se fue preparando. Rápidamente me pusieron a trabajar y todos comenzamos a colaborar. Noté una mirada en mi nuca, me giré. Nadie se había percatado de mi presencia, nadie en especial .

- " Imaginaciones tuyas... " - Pensamos Ruusu y yo al unísono.