Cuándo Athiel escuchó ese nombre, pude ver como la vena del cuello se le hinchaba y como su cara adoptaba un color ligeramente rojizo. Me asusté cuando se levantó sin aviso y tiró todo el Kit de primeros auxilios al suelo de un golpe. Vi, sin poder moverme, como se llevaba las manos a la cabeza, daba una patada a la mesa del salón y subía a su habitación dando portazos. En el sofá, solo quedamos yo y recuerdos de Gregory que no dejaban de agolpárseme en la cabeza. Ésta me comenzó a doler y me acurruqué doblando las rodillas en el sofá. Me vencía el cansancio y me dejé llevar por este, hasta adoptar una posición tan cómoda que me dormí casi al instante. Tras varios minutos, me desperté cuándo noté una mano en mi hombro. Abrí poco a poco los ojos y él comenzó a hablar:
- Siento haberme puesto así. Al principio pensé que tal vez tú y yo podríamos tener algo, pero ya veo que es imposible, dado que amas a un recuerdo. ¿ De verdad piensas que él te estará pensando ?
La sola idea de imaginarme a Gregory con otra cosa me sacó de quicio.
- No hables así de él. Claro que estará esperando, el me ama... y yo a él.
- ¿ Estás segura de qué te ama como o más que yo ?
Abrí de par en par los ojos.
- No pongas esas cara, reconoce que ese tío no te estará esperando, y eso significa que no te quiere. Vamos, que para el eres un juguete más, una chica más... del montón. Es un desgraciado. Él no te ayudó cuándo lo necesitabas, y yo sin saber el motivo de tu huída, me aventuré y te ayudé. Yo puedo perdonar tu pasado, como si hubieras matado a alguien, me da igual. Él no será tan benevolente.
Noté la piel de gallina y un gran escalofrío recorrió mi espalda. Me retorcí ligeramente y respiré profundamente. Me levanté de golpe y le asenté una bofetada.
- ¡ No te atrevas a hablar así de él ! ¡ No juzgues a las personas sin conocerlas ! ¡ Nos amamos y no pretendas separarnos !
Me encaminé hacía mi habitación a grandes zancadas dejándole solo. Cogí mis botas y bajé las escaleras de 2 en 2. Abrí la puerta y salí. Él me agarró del brazo y yo lo sacudí.
- No me vuelvas a tocar... - Una voz profunda salió de mi.
El con una expresión de pánico retrocedió. Me encontraba blandiendo el cuchillo con el que había matado a mi madre. Le apuntaba a sus partes nobles.
- Ni te acerques.
Me dí media vuelta y me fuí, no sabía a dónde pero tenía que irme.
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