Mi cuerpo siguió caminando durante tanto tiempo, que ya no me acuerdo. Solo tengo el leve recuerdo de ir despedazando la rosa hasta quedarme solo con las espinas.
- Toda rosa tiene sus espinas... - dije.
Caminé incansablemente hasta que cayó la noche. Me paré por primera vez en mi travesía. Miré hacía los lados y observo asombrada el paisaje. Ruusu me había llevado hasta un pequeño río hundido entre dos colinas. Salí del camino y bajé la colina correspondiente a mi lado del río. Al bajar me descalcé, el tacto de la arena ,que hacía de aquel lugar una pequeña playa, me relajó. Hundí los dedos de los pies en la arena y dejé que la ligera brisa nocturna acariciase mi cara. Se movió, perezosamente, mi largo cabello. Miré al agua. En el reflejo destacaba la luna. Era como un rayo de luz entre las oscuras aguas. Caminé hacia ellas. Tan tranquilas. Dejé caer las botas de mi mano y me desplacé hasta donde comenzaba el agua. En una pequeña onda, mis pies se mojaron. Emití un ligero grito ahogado, estaba muy fría. No me importó. Con ambas manos me quité mi vestido morado y lo lancé lo mas lejos del agua que pude. Acto seguido mi ropa interior, quedándome desnuda frente al río. Comencé a dar pasos y a notar las ondas romper contra mi cuerpo, a medida que el agua cubría mi cuerpo. Cuando cubría bastante, me hundí lentamente en el agua. Debajo del agua abrí los ojos, todo oscuro. Los volví a cerrar y los abrí una segunda vez. Está vez grité bajo el agua y salí corriendo de esta. Allí... en las profundidades del frío río había algo, que se había movido hacía mí.
- Aquí no hay nadie... aquí no hay nadie... - me repetí a mi misma.
Con paso ligero y sin dejar de mirar hacía atrás me vestí, mojando toda mi ropa. Cuando me dispuse a subir la colina noté pasos tras de mi. Me giré. Había una figura que salía del agua lentamente y me hacía señas y me hablaba, casi no podía oír nada.
- ¡ Eh ! ¡Lo siento, no quería asustarte! - Pude deducir que me decía aquel ser.
Cogí el cuchillo de la bota.
- ¡ NO TE ACERQUES !
- " Tranquilízate y observa de cerca "
Bajé el cuchillo al ver el rostro de aquel ser bajo la luz de la luna. Era un chico. Tenía el torso desnudo y unos pantalones de color oscuro empapados. Lo poco que pude distinguir de su cara me gustó. Una nariz perfilada con unos labios finos, unos ojos grandes, pero no pude distinguir el color, y su pelo alborotado y mojado.
- Lo siento, no debí asustarte, tampoco era mi intención. - Se rió por lo bajo.
- ...
- Oye, lo siento. ¿ Vale ? ¿ No vas a decir nada ?
- " Deja de poner esos ojos y contéstale... "
- Ah si... no pasa nada, tranquilo. - Esbocé una falsa sonrisa.
- "" ¿Por que me trajiste aquí? "" - Ese pensamiento iba dirigido a Ruusu, no contestó.
- Eso esta mejor, por cierto, bonita voz, seguro que cantas bien.
- Eh... gracias...
- Deja que te recompense por haberte asustado, no muy lejos de aquí tengo mi camiseta y algo de comer. ¿ Te vienes ?
- Si. - Yo no pensaba ir, ¿por que Ruusu se empeñaba en que fuera con aquel desconocido...? No entendía nada.
- Bien, pues sígueme. No te separes mucho, no vaya ser que te pierdas.
- Tranquilo, me oriento bien en la noche. - dije caminando hacía el.
- Bueno, eso está bien saberlo. Así distinguirás a las serpientes que se esconden entre las rocas de las algas.
Me puse pálida y apreté el paso poniendo a su lado.
- Jajaja. Solo era una excusa para poder verte de cerca.
Le miré con cara furtiva, pero enseguida se me pasó el enfado y me reí con el. No llevábamos mucho tiempo caminando cuando divisé a lo lejos una pequeña hoguera.
- ¿ Es allí ? - Pregunté rompiendo el gélido silencio que se había interpuesto entre nosotros.
- Si... no es mucho, pero algo para llevarse a la boca hay.
- Je... no te preocupes, está bien.
Cuando llegamos lo primero que hice fue sentarme en la arena al lado de la hoguera. Temblaba ligeramente. Él se dio cuenta y me puso por los hombros su camiseta.
- ¿ Tú no tienes frío... ?
- No tranquila, está bien así.
Él rebuscó en su mochila sacando una bolsa de patatillas. Me miró con cara divertida encogiéndose de hombros. Yo le respondí con una sonrisa. Se sentó enfrente mía dejando a la pequeña hoguera de por medio.
- Ahora que te veo bien, te diré que eres preciosa.
- Y yo que tienes unos ojos muy bonitos.
Ahora que los podía ver, pude distinguir su color. Verdes oscuros, muy oscuros, casi negros. Me dirigió una mirada vizca y me reí por lo bajo. Me tendió la bolsa. Cogí un par de patatillas y las dirigí a mi boca. Le devolví la bolsa y cuando el la cogió me preguntó:
- Bueno... Empecemos: 1º ¿ Que hacías en el río a estas horas ? 2º ¿ Quién eres... ?
- Vale, 1º Yo intentar olvidar, ¿ y tú ? 2º Soy Jo... Aspir, me llamo Aspir.
- Que nombre mas raro, pero es bonito. Yo soy Athiel y supongo... que también intentaba olvidar.
¡Hola! Que bonito el capítulo, me gustó mucho. Tanto lo del paisaje (love ♥ jeje :P) como el chico, ¿qué será y qué tendrá que ver con la historia? Realmente me sorprendes más y más con cada capi, amor :D, para bien obviamente. Está genial y espero que la continúes pronto.
ResponderEliminarPor cierto, ¿por qué no pruebas a publicarla en fanfic.es o fictionpress.net? Podrías ponerlo en el apartado de Originales, y ahí más gente podría leer tu increíble obra :D
Besos ^^
P.D: Si quieres saber más de las páginas, ya sabes cómo contactarme ;D
Lady I love youuu!! Claro que voy a publicar de fanfices. !! x3 !! ♥♥
ResponderEliminar