El Señor Sorath nunca perdía ni un momento de su preciado tiempo en resolverme dudas, sus clases se resumían a exámenes sorpresa , a tomar apuntes y a esperar a que a las 12:00, el Señor Sorath desapareciese por fin. Se oyeron las doce campanadas de la salvación en el reloj de cuco de madera que teníamos en el gran salón donde recibía siempre a mi maestro. Se fue.
Era viernes, así que no vería a mi madre en todo el día, lo que me apaciguaba un poco. Ella, Sophia Loren era una de las mayores diseñadoras ,de ropa femenina y masculina, internacionales. Estaba demasiado ocupada para atender a su desgraciada hija.
Miré a mi alrededor. " Vaya mierda"-pensé. Me alegraba que Clalthia no me pudiera leer la mente, pues de escuchar semejante soez, se le hubiese despeinado el moño y le hubiese faltado el aire. Recogí las cosas de clases y las apilé a un lado de mi gran habitación. Miré por mi gran ventanal. Hacía un día precioso de verano. Miré mi reloj de muñeca, las doce y cuarto. Pronto llegaría el día mas feliz de toda la semana. Debía prepararme para la ocasión. Ésta se trataba de la visita incondicional de mi vecino Gregory Hitari.
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ResponderEliminarcomo mola!!!
ResponderEliminardescribe ya a hitari!!!!no puedo esperar más!!!!!