Nekitos

Nekitos

martes, 20 de marzo de 2012

Se llama Tonto.

Apoyada en el hombro de aquel chico, sentí cómo si el suelo dejase de existir y el cemento junto con baldosas decoradas con temas florares desaparecieran. Noté como dejaba en vaso, dónde anteriormente había echo acto de presencia el chocolate, a su izquierda, para posar un brazo sobre mi cintura. Noté su calidez a través de la fina tela de mi vestido. Me miró.

- ¿ Cómo me has encontrado ? - Pregunté.

- Bueno... Este es el tercer pueblo que rastreo. 

Me quede estupefacta.

- Sí, he ido buscando por los pueblos cercanos a nuestro punto de partida.

-Ah... 

- ¿ Cómo te has dejado embaucar por ese individuo ? - Gregory se separó de mí con un repentino movimiento.

- Pues... es que yo... - preferí saltarme la parte de la orilla del río. - Me encontraba sola y... bueno, lo encontré y, se ofreció, acepté y...

- ¿ Y lo que vi cuándo entré en la sala ? - Me interrumpió. 

El ambiente se volvía cada vez más incómodo y noté como Gregory se iba tensando a medida que nuestra conversación avanzaba.

- Ah eso... No es nada.

- ¡ Qué no es nada ! Vamos... yo buscándote como un loco por todos los lugares y tú... - bajo la voz, su tono mostraba tristeza. - tú... besándote con...Ariel...

No pude decir nada.

- Oye... mira, lo de Athiel era algo pasajero, no lo quiero.... Sólo necesitaba a alguien a mi lado.

- ¡ Ah ! ¡ Qué aun por encima mintiendo... ! 

- Gregory... Vas a despertarlo... - Advertí.

- ¿¡ A quién !? ¡¿ A ese imbécil ?! - gritó con todas sus fuerzas.

- Cálmate...

- Tienes razón, no merece la pena enfadarse por... por él. Sólo es que me reconcome el hecho de que tus labios tocaran los suyos... - Susurró pasando un dedo por la comisura de mis labios.

Me sonrojé y giré la cabeza. Sentí un tirón leve de pelo y cuando volví la mirada el causante sostenía un mechón de mi pelo, cerca de su nariz. Cerró los ojos e inspiró profundamente. Debió verme una gran interrogación en la cara y acto seguido comentó: 

- Echaba de menos el olor y tacto de tu pelo...

Le sonreí.

- Oye... ¿ De qué conoces a... Athiel ?

Se mostró pensativo:

- De hace mucho, es una historia demasiado larga como para contarla ahora...

- Tengo toda la noche.

- Pues yo no. - Dijo Gregory besándome, tomándome por sorpresa.

No pude reaccionar. Le devolví el beso con pasión y me abandoné al deseo. 

- ¡ Espera ! - Alzó la voz y me agarró por la mano.

Me arrastró hasta el medio del jardín, donde un pobre limonero escaso de hojas contemplaba la escena. 

- Retomemos la historia... nuestra historia, en el momento en que fuimos obligados a dejarla.

Me acordé de la situación: Gregory a punto de besarme en mi jardín. Me sonrojé, pero a la vez el recuerdo de mi madre me hizo flaquear levemente. 

-¡ Tonto !

- Así me llaman . -Dijo con superioridad Hitari. 

Se acercó a mi, a paso lento. Alzó las manos hasta posarlas en mi cintura. Pegó mi cuerpo al suyo. Sonreí ante el pulso de un corazón acelerado. Él me devolvió la sonrisa acercando su cara lentamente a la mía. Cuándo noté su aliento en mis labios, cerré los ojos y noté pasión, amor, deseo... Su beso.

sábado, 10 de marzo de 2012

De vuelta.

Cogí de la mano a Gregory salimos del edificio, Gregory miró hacía un lado, se soltó de mi ,cogió el vehículo dónde había venido, un Qua todo terreno, y fuimos dirección a la Gautrais detrás de un tambaleante Athiel. En mitad del camino Athiel se cayó al suelo bajo los efectos del licor y Gregory lo depositó al mando de un Qua apagado. Vi como Gregory arrastraba con esfuerzo el Qua.

-¿ Quieres ayuda? - Me ofrecí.

- No gracias, tú sólo guíame. - Dijo Gregory.

Me conduje hasta el portal de La Gautrais. Gregory dejó el Qua fuera del recinto y condujo a Athiel hasta la puerta principal. Mientras Gregory me hacía reír con su cara de asco, urgué en los bolsillos del pantalón de Athiel en busca de las llaves. Las encontré. Abrí la puerta de madera , nos introdujimos en la casa y Gregory portó el cuerpo dormido de Athiel hasta su habitación, luego salió de esta y fui yo quién se encargó de quitarle la ropa formal, dejándole en ropa interior. Gregory se apoyó en el marco de la puerta mientras veía como arropaba a Athiel. Me quedé observando a aquel chico dormido y mueca dulce. Athiel cambió de postura. Noté a Gregory bajando por las escaleras.

-  Dulces sueños... - susurré a Athiel.

Este hizo amago de despertarse.

-Te...Te... amo...

Esas palabras se me clavaron como puñales. Le propiné un beso en la frente mientrasAthiel se volvía a quedar dormido. Luego salí de la habitación y cerré la puerta. Bajé las escaleras e invité a Gregory a salir al porche a tomar un chocolate caliente, que preparamos entre los dos. Una vez allí, le observé a la luz de una luna llena. La luz blanquecina iluminaba su cara y la forma esférica de la luna se veía reflejada en la pupila de sus ojos. Las sombras proyectadas le daban un aspecto mayor, dado que resaltaban las arrugas. Era hermoso. Me miró y me sonrojé, apartando la vista.

- Todo este tiempo... buscándote... Y ahora que te tengo delante... ¿ Qué decir ?

- Llevo mucho esperándote...

- Perdóname por el retraso, pero ya estoy aquí... De vuelta.

Me reí y apoyé la cabeza sobre su hombro. Todo era perfecto.

¿Aspir... o Johana?

Tú... -dijo Athiel.
Ante nosotros se erguía con indignación y con mueca de asco un hombre, vestido de forma informal pero de marcas caras, llevaba el pelo pincho echado hacía atrás y lucía unos penetrantes ojos azules capaces de mirar mas allá de lo que tú quieres mostrar al mundo conociendo, así, como realmente eres. Ese hombre cogió aire.

- ¡¡Johana!!- Gritó desechando todo el aire tomado antes.

- Gre...Gregory...- Me quedé boquiabierta.

No me lo esperaba. Me sentí avergonzada. Llevaba mucho tiempo esperando volver a verle y, ahora que lo tenía delante, además de no saber qué decir, me encuentra con otro hombre.

- Esto no me puede estar pasando...-pensé.

- " No es un sueño... Quién tienes delante es al señorito del uniforme, que te abandonó, no te siguió ,no estuvo ahí cuando lo necesitaste..., y quién tienes al lado un apuesto joven que te cuidará y amará...Tú decides..."- Odio a Ruusu.

No supe que contestarle, solo permanecí en mi silencio. Gregory se mostró confuso ante mi reacción. Su sonrisa tornó a mueca triste. Reaccioné y me levanté de un salto para zambullirme en su abrazo. Su olor... su calor... todo lo que llevaba deseando tiempo se me había concedido. Lo abracé hasta que me dolieron los brazos, entonces me separé y Gregory me dió un beso en la frente, después alzó la vista y puso cara burlona.

-Anda... pero mira quién vino a  por la princesa... la madrastra fea y malvada...- insultó Athiel.

- ¡Anda! No sabía que pudieras salir a la superficie, ¿ No se está bien bajo el mar...? ¿ Eh, Ariel ? - contestó Gregory.

Me separé del cuerpo de Gregory para observar la escena y analizar la situación. ¿ De qué se conocían ? Todo aquello era muy raro. Vi cómo Athiel se levantaba con la fuerza de un huracán mirando fijamente a Gregory a los ojos.

- Después de 11 años... y sigues siendo igual de gilipollas.

- No vengo buscando pelea Athiel, solo quiero llevarme a la chica.- Apuntó Gregory mirándome con ojos llenos de dulzura.- Lo de antes era sólo una defensa ante tu ataque verbal.

Gregory parecía estar llevando bien la situación.

- No me vas a arrebatar a Aspir....

-¿Aspir? - Gregory me miró extrañado.

Pronto entendió mi mentira y asintió.

- No, no te la voy a arrebatar por que, además de no ser un objeto, nunca fue tuya.

- Suéltala...

Observé como la situación se tornaba peligrosa, dado que Athiel se estaba remangando la camisa y Gregory se limitaba a desabrocharse la americana que llevaba. Me decidí e intervine.

- ¡ Chicos ! ¡ Basta !¡ No os peleeis ! - Chillé con todas mis fuerzas a tiempo para evitar un enfrentamiento

Ambos se me quedaron mirando. Asintieron y retrocedieron. Ahora sólo mantenían una guerra de miradas furtivas. Me aproximé a Athiel.

- No sé qué está pasando, pero va a ser mejor hablarlo mañana, cuándo estés mas despierto Athiel...

- ¡No! - Me cortó. - Le mato ahora...

- Athiel estas borracho... Vamos los tres a tu casa y mañana por la mañana hablamos todos juntos... y tranquilos. - Vi como Athiel mostrada indecisión. - Por favor... hazlo por mi.

- Uff... -suspiró Gregory.

Athiel suspiró y, gracias a los efectos de alcohol y para mi asombro, accedió a que Gregory durmiera en su casa hasta mañana por la mañana, cuando hablaríamos y solucionaríamos este conflicto. Athiel se encaminó hacía su casa tambaleándose. Gregory me miró de arriba a abajo.

- Estás...puff... Preciosa... - Logró decir.

- Vamos, tenemos que seguirle.