- ¿ Cómo me has encontrado ? - Pregunté.
- Bueno... Este es el tercer pueblo que rastreo.
Me quede estupefacta.
- Sí, he ido buscando por los pueblos cercanos a nuestro punto de partida.
-Ah...
- ¿ Cómo te has dejado embaucar por ese individuo ? - Gregory se separó de mí con un repentino movimiento.
- Pues... es que yo... - preferí saltarme la parte de la orilla del río. - Me encontraba sola y... bueno, lo encontré y, se ofreció, acepté y...
- ¿ Y lo que vi cuándo entré en la sala ? - Me interrumpió.
El ambiente se volvía cada vez más incómodo y noté como Gregory se iba tensando a medida que nuestra conversación avanzaba.
- Ah eso... No es nada.
- ¡ Qué no es nada ! Vamos... yo buscándote como un loco por todos los lugares y tú... - bajo la voz, su tono mostraba tristeza. - tú... besándote con...Ariel...
No pude decir nada.
- Oye... mira, lo de Athiel era algo pasajero, no lo quiero.... Sólo necesitaba a alguien a mi lado.
- ¡ Ah ! ¡ Qué aun por encima mintiendo... !
- Gregory... Vas a despertarlo... - Advertí.
- ¿¡ A quién !? ¡¿ A ese imbécil ?! - gritó con todas sus fuerzas.
- Cálmate...
- Tienes razón, no merece la pena enfadarse por... por él. Sólo es que me reconcome el hecho de que tus labios tocaran los suyos... - Susurró pasando un dedo por la comisura de mis labios.
Me sonrojé y giré la cabeza. Sentí un tirón leve de pelo y cuando volví la mirada el causante sostenía un mechón de mi pelo, cerca de su nariz. Cerró los ojos e inspiró profundamente. Debió verme una gran interrogación en la cara y acto seguido comentó:
- Echaba de menos el olor y tacto de tu pelo...
Le sonreí.
- Oye... ¿ De qué conoces a... Athiel ?
Se mostró pensativo:
- De hace mucho, es una historia demasiado larga como para contarla ahora...
- Tengo toda la noche.
- Pues yo no. - Dijo Gregory besándome, tomándome por sorpresa.
No pude reaccionar. Le devolví el beso con pasión y me abandoné al deseo.
- ¡ Espera ! - Alzó la voz y me agarró por la mano.
Me arrastró hasta el medio del jardín, donde un pobre limonero escaso de hojas contemplaba la escena.
- Retomemos la historia... nuestra historia, en el momento en que fuimos obligados a dejarla.
Me acordé de la situación: Gregory a punto de besarme en mi jardín. Me sonrojé, pero a la vez el recuerdo de mi madre me hizo flaquear levemente.
-¡ Tonto !
- Así me llaman . -Dijo con superioridad Hitari.
Se acercó a mi, a paso lento. Alzó las manos hasta posarlas en mi cintura. Pegó mi cuerpo al suyo. Sonreí ante el pulso de un corazón acelerado. Él me devolvió la sonrisa acercando su cara lentamente a la mía. Cuándo noté su aliento en mis labios, cerré los ojos y noté pasión, amor, deseo... Su beso.