Nekitos

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sábado, 23 de julio de 2011

Trabajando

Nada más llegar a mi cuarto, Ruusu se puso a pensar y a indicarme tareas. Éstas no eran muy difíciles, pero llegó el momento en qué utilizamos los objetos que me había pedido. Como mencioné antes, eran todos objetos de costura.
- " Cose el trozo de tela por todos los lados menos por uno, de forma que quede una bolsa, aprisa, no hay tiempo. "
Ruusu parecía muy preocupada en acabar cuánto antes, cosa que yo no comprendía. De todos modos, no le dí importancia al echo de que se quisiera dar prisa y me limité a seguir órdenes. Cuando terminé la bolsa de tela me indicó que cortase un pequeño agujero con la tijera en un lado. Así hice. Acto seguido me dijo que introdujera la mano dentro y que metiera el pulgar por el agujero. Le obedecí y la bolsa de tela quedó como un guante.
- ¿ Para qué nos puede servir esto ? - pregunté incrédula, mientras miraba de lejos mi guante improvisado.
- " Ya lo verás..."- Noté a Ruusu muy tenebrosa y a la vez impaciente, de todos modos aun seguía sin saber para que lo utilizaríamos. 
Pasé las 2 horas que quedaban para cenar acurrucada entre manta y manta en mi cama. Hablando con Ruusu y acordándome de Calthia y, de algo mucho más importante, de él. Su recuerdo venía a mi una y otra vez, como las olas del mar, yo era la piedra contra la que chocaban. Maldije todas las veces que pude a Sophia, podría haber tocado sus labios, darle un beso, sentir sus caricias... Pero ella interrumpió llevándoselo lejos de mi corazón, prohibiéndole regresar. Su olor, su tacto, su sabor... Todo. Lo había perdido todo.
- " No por mucho tiempo... " - Irrumpió Ruusu.
Cuando dijo eso, me estremecí. Noté que mi mano derecha comenzaba a moverse involuntariamente. Me asusté y comencé a sudar en frío. Yo no estaba moviendo la mano. La mano se movió lentamente hasta posarse en mi cabeza, para darme algunas caricias. Después se dejó caer muerta de nuevo en el colchón. Comencé a sentir la mano  y el brazo dormido.
- " Vaya... aun tengo que acostumbrarme a tu cuerpo. " 
- ¿ Has sido tú ?
- " Si, al ser parte de tu mente, puedo controlar tu cuerpo a voluntad "
En ese momento no me dí de la gravedad del asunto. Pobre ingenua. La señorita Cole, secretaria de mi madre, se iba a pasar unos días haciendo horas extra para cubrir la plaza de Calthia, hasta que mi madre encontrase a otra sirviente. A las 9 en punto me vino a buscar  a mi habitación para cenar. Me dispuse a levantarme, pero mi mano derecha agarró el guante y me lo metió en una de las botas que llevaba aún. 
- Pero... ¿ Qué ?
-" Lo necesitaremos... "
- Esta bien.
Bajé las escaleras y me dirigí al comedor. Sorpresa. La Arpía se dignaría a cenar hoy con su hija. Me entraron ganas de llorar. La mesa estaba puesta exactamente al modo de Calthia. Increíble, estaba todo perfecto, como de costumbre. Todo impoluto, simétrico. Me senté en mi sitio y observé a mi madre. Isconscientemente, y no por voluntad de Ruusu, me toqué la bota derecha, donde estaba el guante.
- ¿ Para qué demonios lo querrá ? - Pensé extrañada.

3 comentarios:

  1. Interesante :0
    Ruusu cada vez me cae mejor/peor, mejor porque mola mucho =D, pero porque a Jona seguro que le hace hacer cosas y luego se va a arrepentir u.u
    Sigue así, preciosa!
    Besos ^^

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  2. chan chan!!! q malvados planes pasan por la mente de ruusu??
    MUY PRONTO LO SABREMOS!!!!

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