Nekitos

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viernes, 15 de julio de 2011

Calthia.

Me incorporé lentamente y posé la mano donde segundos antes me había abofeteado mi madre. Me quemaba como si de fuego se tratase. La cabeza me dolía y la vista se me nublaba por segundos. Pude observar  a Calthia, que se echaba las manos a la cabeza y corría hacía mi todo lo rápido que le permitían sus cortas y rechonchas piernas. Al llegar junto a mí se acuclilló y sacó un pequeño pañuelo de color rosa palo del bolsillo de su viejo delantal. Con el acarició mi rostro de piel porcelana para limpiar restos de polvo y mugre del suelo. Luego acto seguido lo utilizó para secarme las lágrimas que se deslizaban tímidas por mis mejillas. Ella sonrió de manera cómplice pero pude ver lágrimas en sus ojos, dispuestas a salir.
- Todo se arreglará, ya lo verá Señorita... - Me susurró al tiempo que me abrazaba.
Le devolví el abrazo. Pasamos mucho tiempo allí, cuando Calthia se incorporó y me tendió una mano. Me ayudo a levantarme y con cuidado fuimos andando hasta el recibidor.
- Entra tú primero, no quiero toparme con ella. - Le pedí a Calthia. - Por favor...
- Claro, no se preocupe.
Abrió la gran puerta de mi casa y entramos lo mas sigilosamente posible. En toda la casa reinaba un silencio amargo. Escuchaba mi agitada respiración y el andar torpe de Calthia. Incluso si me concentraba podía escuchar el roce de telas del delantal. Vi como Calthia se asomaba a todas las puertas  y me hacía gestos con la mano para que subiera. Ambas suponíamos que Sophia estaría en su mugriento despacho, preparando desfiles o simplemente fumando hasta dejarse los pulmones en ello. Efectivamente, al subir los escalones, noté el asqueroso olor a tabaco en el corredor. Me deslicé al interior de mi cuarto seguida por Calthia que al entrar cerró la puerta de un modo casi imperceptible. Se giró y me hizo un gesto para que me girase.
- Vamos a quitar este vestido y echarlo para lavar, después se tomará un largo baño y no saldrá de la habitación hasta que yo entre en esta. - Me informó.
En otro momento, habría reprochado, pero era la mujer que me crió, como una madre para mi, así que asentí y dejé que me desabrochase el vestido. Me lo quitó delicadamente y me hizo un gesto para que entrara en el baño. Llenó la bañera y depositó en sus aguas unos pocos sales de baño.
- Mmmm... lavanda... - Adiviné.
Ella soltó una risa ahogada y me dejó sola. Oí como sus pasos se alejaban y escuché mentalmente sus órdenes. Suspiré. Me desnudé del todo  y me metí en el agua. Habían pasado tantas cosas hoy, que ni siquiera era capaz de pensar con claridad. Cerré los ojos y me sumergí en el agua. Pocos segundos más tarde escuché voces lejanas y volví a la superficie. Fuero del agua las voces se acentuaron hasta convertirse en gritos. Pude distinguir la voz de Sophia y la de Calthia. Esos gritos me estaban perturbando así que cogí una gran bocanada de aire y me volví a sumergir. Aun los escuchaba. Debajo del agua grité con todas mis fuerzas. Escuché que Calthia irrumpía en el baño y me sacaba fuera del agua.
- ¿ Qué ha pasado ? - Pregunté asustada.
Calthia lloraba desconsoladamente.

2 comentarios:

  1. o.0 diosss ahora me dejaste con la intriga de qué habrá pasado!!! continúalo pronto porfis, porque está genial!!
    besos ^^

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  2. ^^ graciiias por tu apoyooo ;3 (L) te quieroooo :)

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