Nekitos

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domingo, 20 de marzo de 2011

2º continuidad del capítulo 1. Despertar.

El Señor Sorath nunca perdía ni un momento de su preciado tiempo en resolverme dudas, sus clases se resumían a exámenes sorpresa , a tomar apuntes y a esperar a que a las 12:00, el Señor Sorath desapareciese por fin. Se oyeron las doce campanadas de la salvación en el reloj de cuco de madera  que teníamos en el gran salón donde recibía siempre a mi maestro. Se fue.
Era viernes, así que no vería a mi madre en todo el día, lo que me apaciguaba un poco. Ella, Sophia Loren era una de las mayores diseñadoras ,de ropa femenina y masculina, internacionales. Estaba demasiado ocupada para atender a su desgraciada hija.
Miré a mi alrededor. " Vaya mierda"-pensé. Me alegraba que Clalthia no me pudiera leer la mente, pues de escuchar semejante soez, se le hubiese despeinado el moño y le hubiese faltado el aire. Recogí las cosas de clases y las apilé a un lado de mi gran habitación. Miré por mi gran ventanal. Hacía un día precioso de verano. Miré mi reloj de muñeca, las doce y cuarto. Pronto llegaría el día mas feliz de toda la semana. Debía prepararme para la ocasión. Ésta se trataba de la visita incondicional de mi vecino Gregory Hitari.

miércoles, 9 de marzo de 2011

continuidad del capítulo 1. Despertar

Suspiré agobiada. Me levanté pesadamente de mi cama matrimonial haciendo a un lado las caras sábanas de seda. Alguien irrumpió en mi habitación tan rápidamente como le permitían sus piernas y abrió la ventana, haciendo que una leve brisa inundase toda la estancia.

-Buenos días tenga usted, señorita Loren.
-Buenos días Calthia.

Calthia, una sirviente contratada por mi madre exclusivamente para mi, era lo más parecido a una amiga en aquella enorme casa. Ella, una mujer de 61 años, más bien rechoncha y el pelo atado en un moño, era de carácter risueño y alegre. Siempre había cuidado de mí y, en los 14 años compartidos con ella, había aprendido mis inservibles buenos modales y mi visión anti-materialista del mundo.
Me tendió mi albornoz y me acompañó al baño, donde el agua de la bañera me esperaba a la temperatura ideal y con la cantidad exacta de sales. Se fue dejándome sola. Yo me quedé allí, mientras escuchaba a Calthia hacer la cama y poner en mi mini-cadena a Mozart, uno de mis compositores preferidos. Odiaba tanta perfección.
Me desvestí, quitándome el albornoz, seguido de mi pijama. Minutos antes  de meterme en mi baño, observé mi reflejo en el gran espejo de cuerpo situado al lado de la bañera. Allí solo miraba a una chica con el pelo castaño y largo, hasta la cintura, de tez morena y ojos de color negro azabache. Alta y con apariencia de una chica de 16 años. Resoplé angustiada, pues esa era  la imagen de una chica comprada a base de muestras de cariño materialistas por parte de su madre, que no se preocupaba de sus problemas, pues pensaba que su hija tenía de todo. Yo no lo creía así, me faltaba algo, felicidad. Entré en la bañera. De allí a 10 minutos salí del baño. Me vestí formalmente para el Señor Sorath y bajé a desayunar. Lo haría sola, por que mi madre trabajaba. Pocos minutos después de mi desayuno, llegó el señor Sorath.

martes, 8 de marzo de 2011

Mundo materialista. Una historia que acabo de empezar.

Capítulo 1. Despertar-

Otro día igual. El despertador volvería a sonar otra vez a la misma hora y con el mismo sonido irritante con el que te despertaba. Como de costumbre no había dormido bien, así que en cuanto sonó ese asqueroso aparato lo apagué de inmediato. Las 9:30. Me desperté para acudir a clases, bueno, las clases acudían a mí. Mi madre soltera, ( mi padre  nos abandonó recién nacida yo ) había rechazado la posibilidad de que su hija, Johanna Loren, en resumen yo, acudiera a un instituto normal, con gente normal y con los problemas típicos de la edad.
-¿Cómo se puede preguntar eso siquiera?- me había sermoneado- Eres la hija de una de las mayores diseñadoras internacionales, ¿ y me preguntas si puedes ir al instituto?
- Solo quiero algo distinto madre. - le había reprochado.
Ella se limitó a articular un gesto de desaprobación y llamar a su secretaria, la Señorita Cole, para que me quitara de su vista.
Despreciable, esa era la palabra que  mejor definía a mi madre. Despreciable y materialista, pues solo se preocupaba de obtener objetos inanimados y de gran valor en las subastas, que organizaba mi rico tío. No era momento de pensar en eso, el Señor Sorath llegaría pronto a mi mansión y se dispondría a darma parte de la 2º  Guerra Mundial y a impartirme las incomprensibles matemáticas.

La nueva!

Hola! Soy nueva en esto de los blogs. Pongo esta entrada para presentarme y para explicar brevemente de que va a tratar mi blog. 
- Soy una chica alta, morena y con los problemas típicos de la edad. Así se llama mi blog por que crei conveniente crear un sitio donde la gente se pueda conocer y compartir sus problemas. Así entre todos nos podremos ayudar. Ademas este blog es para compartir mi música, mis aficciones y mis historias ^^. Me gusta el manga, cantar, bailo desde que era muy pequeña y me chifla conocer gente! ^^